Libro todo problema tiene solución
IINTRODUCCION:
El discípulo no terminaba de comprender. Cada vez que tenía una contrariedad se desesperaba, se abatía o incluso se hundía en el mayor desánimo. Sin embargo el maestro, imperturbable, siempre decía:
-Está bien, está bien.
Se preguntaba si es que el maestro nunca le sucedía nada desagradable o si es que era tan afortunado que nunca tenía que enfrentarse con las adversidades. A menudo insistía, muy sosegado.
-Está bien, está bien.
Intrigado, un día le preguntó directamente al maestro:
-Pero ¿nunca te enfrentas a situaciones que no pueden ser resueltas? No comprendo cómo declaras siempre: Todo está bien, todo está bien, como si nada adverso te sucediera.
El maestro sonrío y dijo:
-Sí, sí, todo está bien.
-Pero ¿por qué?- preguntó soliviantado el discípulo.
-Porque cuando no puedo solucionar una situación en el exterior, la resuelvo en mi mente cambiando de actitud. Ningún ser humano puede controlar todas las circunstancias y acontecimientos, pero sí puede aprender a controlar su actitud ante ellos. Por eso, para mí, todo está bien, todo está bien.
“Problemas” como la enfermedad, la falta de armonía, el desacuerdo, el miedo, la ansiedad, la escasez, las decepciones con los demás, etcétera se hallan en nuestra mente. Cuando tenemos estos problemas nos sentimos solos, aislados, preocupados, dolidos, deprimidos, temerosos y cada vez más angustiados. Sin embargo, cuando verdaderamente nos volvemos a conectar con nuestro origen, estos sentimientos desaparecen.
Por eso utilizo la palabra «problema» como si realmente existiera, aunque sé que se trata de una ilusión, de una etiqueta que hemos puesto para hechos incomprensibles, dolorosos o por resolver.
De modo que cada vez que, a lo largo de este libro, veas la palabra “problema”, has de saber que la percibo como una ilusión creada por nuestra propia mente y sufrida por también por nuestra propia mente porque, en aquel momento, nos hemos separado de nuestra verdadera naturaleza o YO ESENCIAL.
De otro lado, la vida es un misterio simple y complejo a la vez, por tanto, cualquier “problema” que experimentamos , por “ malo”, “feo” o “difícil” que sea, contiene en realidad las semillas de algo mejor o superior solo que en el nivel de conciencia que nos encontramos siempre nos parecerá “malo”, “feo”, “difícil”…
Leí alguna vez una historia que en la que un hombre cuenta que cuando era pequeño, su madre a menudo solía bordar. Un día el se sentó a sus pies y la observaba desde el suelo y le preguntó qué era lo que hacía, a lo cual la madre le respondió que estaba bordando algo muy bello para él. Entonces el niño le replicó diciendo que no le creía, que era mentira, que no estaba haciendo nada bonito, que solo eran unos cuantos hilos de colores feamente ordenados e incluso algunos colgando.
Como desde el piso el niño veía su trabajo limitado por el pequeño bastidor redondo que sostenían sus manos, se quejaba de que realmente desde donde él estaba eso parecía feo y confuso.
La madre sonrió, lo miró cariñosamente y le dijo: “Hijo mío, tú sigue con tu juego por un ratito y cuando yo haya terminado mi bordado, te sentaré sobre mi falda y te lo dejaré ver desde mi lado.” Él se preguntaba por qué ella usaba algunos hilos oscuros a la par de los claros y por qué todo parecía tan confuso desde donde el se encontraba.
Al cabo de algunos minutos la mamá lo llamó diciéndome: “Hijo, ven ahora sube y siéntate en mi falda.” Cuando él lo hizo, quedó sorprendido y conmovido a la vista de una hermosa mariposa. No podía creerlo, porque desde abajo le había parecido tan feo, desordenado y sin sentido. Entonces la mamá le dijo: “Hijo mío, desde abajo parecía feo, desordenado y sin sentido, otra cosa es verlo por el lado correcto desde arriba”
Algo muy semejante pasa con nuestra vida muchas veces levantamos la mirada y le preguntamos a la existencia, “¿qué estás haciendo?” “¿Qué es todo esto?” “¿Por que tanto caos, confusión y dolor?” y ella, la vida nos responde desde el lenguaje del silencio, “estas viendo mi bordado desde abajo, por eso la ves así. Sube. Despierta, eleva tu conciencia y entonces veras que todo tiene sentido y significado. Que yo la vida soy una hermosa danza llena de matices, de luces y sombras.
Pero mientras el ego, la sombra de la mente o la mente no observada a decir de Eckhart Tolle, nos controle solo veremos hilos desordenados e inconexos, todo nos parecerá feo, sombrío…
Al hablar del ego, me estoy refiriendo a los pensamientos condicionados a los cuales decimos “yo”… y que son la fuente de los “problemas”… Pero confiamos demasiado en la mente, en esa “vocecita” que nos habla, que siempre tiene la razón.
Oí alguna vez que en la pared de un salón de Alcohólicos Anónimos donde ser reunía un grupo de personas con esta enfermedad había un cartel que decía: «Tu mejor pensamiento te trajo aquí». Pienso cuan cierto es eso, y es algo que se puede aplicar a todas las circunstancias de la vida. Nuestro mejor pensamiento nos trajo aquí.
Todo lo que llamas problemas existen en tu “mejor pensamiento”. Si no pudieras pensar en ellos, no existirían. A veces cuando las personas asediadas por sus innumerables “problemas” me abordan, les doy un consejo medio en broma medio en serio: Si no quiere tener más problemas deje de pensar, les digo.
Sí, hay una solución para cada problema. Pero para encontrarla tendrás que pasar a un nivel de CONCIENCIA superior, a un nivel más allá del pensamiento pues es en el pensamiento donde se incuban los problemas.
De otro lado, aunque pareciera una creencia generalizada que todo lo inconveniente es un problema, pienso que en nuestra cotidianidad, la mayoría de los supuestos problemas no son más que asuntos por resolver.
Por ejemplo, la pérdida de un amor, una enfermedad, una situación difícil de trabajo o económica, no pueden considerarse problemas sino asuntos por resolver y, a nadie más que a nosotros mismos corresponde resolverlos.
Esta visión pone los asuntos por resolver en nuestro ámbito de acción personal y efectividad, evitándonos culpar o esperar que otros los resuelvan y forzándonos a utilizar nuestra mejor capacidad para solucionarlos.
Si me preguntas donde colocamos la vejez, la enfermedad o la muerte, te diré que son eso… hechos… ciertamente producen dolor, pero sólo son eso… hechos… que la mente se encarga de transformarlos en problemas, en sufrimiento…
Porque para ver la vejez, la enfermedad o la muerte como hechos tienes que aceptar la realidad, lo que ES. Y eso una vez más significa estar presente, despierto, consciente.
Al final, lo importante no es el nombre o la etiqueta que le coloquemos a los hechos (mal, sufrimiento, problema) sino la trascendencia que les demos; porque a fin de cuentas la vida no es un problema sino es un misterio que tienes que vivir, amar, experimentar.
AFRONTAR PROBLEMAS
Los problemas son situaciones que debemos resolver, sin embargo se convierten en monstruos que nos comen tanto física como energética mente.
Hace tiempo que practico y promuevo el comportamiento proactivo como forma de enfocar los problemas, y por supuesto la acción para resolveros, pues está demostrado que de no hacerlo, el problema crecerá y se convertirá en una situación aun más dificultosa de resolver que en su origen.
Sin embargo esta teoría tiene muchos matices por los que en determinadas situaciones nos vemos bloqueados antes dichos problemas. Oí esta historia una vez:
El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un monasterio Zen. Cierto día, el Guardián murió y fue preciso sustituirlo. El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.
- Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.
Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana, seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.
-Este es el problema -dice el Gran Maestro. -Resuélvanlo.
Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el "problema", hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.
- ¡¡Al fin alguien lo hizo!!! - exclamó el Gran Maestro-. Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años. Usted es el nuevo guardián.
Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó:
- Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un "problema". No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado. Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos hace permanece en nuestra zona de comodidad...
-.... "Solo existe una manera de lidiar con un problema": atacándolo de frente. En esas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.
Recuerda, un problema, es un problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "Un Problema". Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale en la vida. No huyas de él... acaba con él.

